Esta Madre Escribió Una Hermosa Carta Para El Resto De Las Madres… Deberías Leerla

23 junio, 2016 | Historias

Ser madre es agotador. Los niños requieren demasiada atención y el cuerpo a veces no resiste el cansancio. Se debe estar ahí para ellos, día y noche, sin importar nada. Dependen completamente de nosotras y no podemos escapar, aunque a veces quisiéramos hacerlo.

Sin embargo, ser madre es maravilloso. Ver los ojos de nuestro niño crecer a nuestro lado, escucharlo decirnos “mamá”, nos llena el alma de vida. Los primeros pasos, el primer día de escuela. Un hijo es nuestro orgullo y felicidad personificados en un ser vivo.

A veces podemos sentirnos cansadas, deseando que por fin crezcan y puedan arreglárselas por si solos. Pero piensa que solo es un instante, una debilidad debido al cansancio. Nada es eterno y cada instante con tu hijo es único… y es el último. Algún día dejará de pedirte que lo levantes en tus brazos para abrazarte y decirte lo mucho que te quiere o dejará de correr a tu cama cuando se asuste por las noches. Algún día ese niño o niña será un adulto que ya no necesitará a su madre, pero la madre sí lo necesitará a él… y deseará volver el tiempo atrás. Disfruta cada instante, que es lo único que tienes hoy, y el recuerdo quedará por siempre.

Esta madre escribió una maravillosa carta:

 

“Por última vez.

Desde el momento en que abrazas a tu bebé por primera vez, nunca serás la misma persona.

Quizás anheles la persona que eras antes.

Cuando tenías libertad, tiempo.

Y nada en particular por lo que preocuparte.

Conocerás el cansancio como nunca lo habías hecho antes.

Y encadenarás días que son exactamente iguales el uno al otro. Llenos de tomas y eruptitos.

Cambios de pañal y llanto.

Quejidos y peleas.

Siestas o falta de siestas.

Puede parecer como un ciclo sin fin.

Pero no olvides que…

Hay una última vez para todo.

Llegará el día cuando le des de comer a tu hijo por la última vez.

Se dormirán sobre ti después de un largo día.

Y será la última vez que abraces a tu niño mientras duerme.

Un día los llevarás en tu cadera y los dejarás en el suelo. Entonces nunca más los volverás a coger de esa forma.

Les frotarás el pelo en la bañera una noche.

Y a partir de ese día querrán bañarse ellos solos.

Te cogerán de la mano para cruzar la carretera.

Y entonces nunca te la pedirán de nuevo.

Se deslizarán en tu habitación a media noche en busca de mimos, Y entonces será la última noche que te despierten para esto.

Una tarde cantarás “Las ruedas del autobús” y harás todos los gestos, Y entonces nunca más volverás a cantar esa canción de nuevo.

Te darán un beso de despedida en la puerta del colegio, Y al día siguiente te pedirán que no los acompañes nunca más.

Les leerás un último cuento en la cama y limpiarás una última cara sucia.

Correrán hacía ti con los brazos en alto una última vez.

El caso es que nunca sabrás cuando será la última vez.

Hasta que no haya más veces.

E incluso entonces te llevará un tiempo llegar a darte cuenta de ello.

Así que mientras estés viviendo estos momentos, recuerda que sólo hay un pequeño número de ellos, y que, cuando se hayan terminado, te morirás por revivir un solo día lleno de ellos”.

Lee esta preciosa carta cuando desesperes o estés cansada. Ser madre es difícil pero es una experiencia única y llena de momentos que atesorar”.

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